Abstract

Por fin está cambiando la conciencia mundial respecto de los vínculos inextricables existentes entre el bienestar del ser humano y su entorno natural. Es inevitable que se desmoronen los enfoques antropocéntricos occidentales de toda la vida, profundamente arraigados, que separan a la humanidad de los ecosistemas del planeta en un momento en que el agotamiento de los recursos naturales, el cambio climático y otras repercusiones de la actividad humana reclaman urgentemente tener en cuenta la interconectividad entre los seres humanos, todos los demás seres y la tierra, el agua y el aire de los que nuestra vida depende. Activistas, defensores de la tierra y aliados procedentes de diversos ámbitos han trabajado sin descanso durante años para inculcar los valores de la sostenibilidad y la adecuada gestión de los recursos cada vez con mayor éxito a pesar de que las fuerzas del capitalismo, del colonialismo y de la globalización siguen siendo dominantes. No obstante, no cabe duda de que las experiencias individuales de degradación ambiental en la vida cotidiana de todas las personas están llevando cada vez más a reconocer que es de vital importancia cuidar esta delicada relación.
Los que trabajan en el campo de la promoción de la salud reconocen la necesidad de un drástico cambio de paradigma. Ello queda reflejado en el tema de la 23ª Conferencia Mundial de la Unión Internacional de Promoción de la Salud y de Educación para la Salud (UIPES) sobre Promoción de la Salud que se celebrará en Aotearoa (Nueva Zelanda): «Waiora: Promover la salud del planeta y el desarrollo sostenible para todos». El título de la conferencia reconoce de manera explícita la urgencia de que investigadores y profesionales del campo de la promoción de la salud adopten una visión ecológica de la salud y prioricen el desarrollo sostenible si aspiran a una promoción de la salud que siga siendo relevante, orientada a la prevención y que ponga freno a la mayor amenaza que se cierne sobre la salud de los seres humanos.
Al menos en teoría, hace tiempo que la promoción de la salud acepta que la humanidad y el entorno natural están estrechamente interconectados. Así lo afirmó claramente en 1986 la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, al declarar que los factores medioambientales pueden «favorecer la salud (de los seres humanos) o perjudicarla». El reto ha consistido en materializar este pensamiento en la investigación y en la práctica y tener en cuenta que es bidireccional. Es decir, la disciplina ha puesto todo su empeño en realizar el cambio necesario: pasar de las cosmovisiones occidentales -que favorecen los enfoques reduccionistas- a vías holísticas, integrales y relacionales que son propias de los paradigmas de los pueblos indígenas. La promoción de la salud debe estar preparada para el cambio, y ahora, finalmente, lo está. No puede haber impulso más grande que saber que, colectivamente, corremos el riesgo de transgredir los límites de la capacidad a del planeta y nos dirigimos de cabeza hacia una catástrofe ecológica. En el contexto de nuestro «dilema» ecológico global, no se puede negar sin dejar de ser razonable que las formas indígenas de estar en el mundo, que subrayan la interdependencia y el cuidado recíproco de todas nuestras relaciones con el mundo natural, pueden ofrecer soluciones para la mejora de la promoción de la salud.
Teniendo esto en cuenta, es un honor estar a cargo de esta colección de trabajos académicos escritos por colegas indígenas y no indígenas de todo el mundo en torno al tema del presente suplemento sobre Promoción de la Salud Indígena: «Whenua Ora: territorios saludables, pueblos saludables». Es un reconocimiento por parte de la UIPES de que los sistemas de conocimiento de los pueblos indígenas son imprescindibles para la salud del planeta. Distinguimos la promoción de la salud indígena de la formulación del concepto internacional de promoción de la salud que tiene orígenes y orientaciones claramente occidentales. No nos confundamos, la promoción de la salud indígena no es algo nuevo, se ubica en las cosmovisiones indígenas que se han desarrollado a lo largo de milenios de experiencia humana. En muchos aspectos, la promoción de la salud indígena es una reformulación de la sabiduría comunitaria inmemorial sobre la mejor manera de mejorar y mantener la salud y el bienestar de las personas en el seno de los sistemas sociales y ecológicos. Al mismo tiempo, se alimenta de nuevos conocimientos indígenas, de experiencias vividas y de lo mejor de la ciencia occidental y de los conocimientos de promoción de la salud mundiales que son compatibles con ella.
En tanto que proceso, la promoción de la salud indígena aspira a fortalecer la identidad cultural y a permitir un mayor control sobre los determinantes sociales de la salud, mejorando así la salud y el bienestar de los pueblos indígenas de acuerdo con sus valores, la vitalidad de las comunidades y la posición de los pueblos indígenas en el seno de sociedades más amplias (1). Respalda los objetivos emancipadores que cuestionan las variables del poder, apoya el desarrollo comunitario y genera entornos en los que puedan realizarse el potencial individual y colectivo. Los motores de la Promoción de la Salud Indígena son los conceptos que constituyen el núcleo de las preocupaciones de los pueblos indígenas, a saber, la autodeterminación, el aprendizaje basado en el territorio, la descolonización, la equidad en salud, la sostenibilidad medioambiental, la integridad cultural y lingüística y el resurgimiento. Por ejemplo, en este número, Wien et al. muestran la importancia de las estrategias multidimensionales para promover la salud y el bienestar en las comunidades indígenas, lo que incluye unas relaciones fuertes entre el liderazgo económico y el político. Asimismo, en su artículo, Freeman pone de relieve las formas en que el activismo basado en la cultura contribuye a la salud y al bienestar de los jóvenes indígenas. Por su parte, Woodward y McTaggart demuestran la posibilidad de compaginar el aprendizaje basado en el territorio, la sostenibilidad medioambiental y el conocimiento cultural y lingüístico mediante el empleo de calendarios estacionales.
Una característica que define a la promoción de la salud indígena es que se centra en las maneras de ver e interpretar el mundo por parte de los indígenas, lo que se discute en el artículo de Moewaka Barnes del presente número. La diversidad de los pueblos indígenas se refleja en sus cosmovisiones que son variadas y propias de cada pueblo y lugar (2). No obstante, cuando los pueblos indígenas de todo el mundo se reúnen, sus puntos en común son fuertes y se celebran y se percibe claramente un sentimiento de confianza mutua y de esfuerzo compartido. Los aspectos comunes de sus cosmovisiones incluyen la interrelación de todo lo que existe y la relación interactiva entre el mundo espiritual y el físico (3). Cuando se entiende el mundo como un sistema de relaciones, surge el imperativo de tener en cuenta las formas en que la actividad humana repercute en la salud y el bienestar de otros elementos del mundo natural. Por ello, muchas sociedades indígenas sienten una responsabilidad intrínseca que ha sido incorporada en los relatos de sus orígenes, en los rituales y en las enseñanzas de los ancianos a lo largo de cientos de generaciones a fin de proteger la salud del entorno local para las futuras generaciones.
Para muchas comunidades indígenas, la relación con el territorio ancestral se remonta a lo largo de su linaje hasta un punto de origen entre el elemento humano y el territorio del que proceden. El territorio ancestral guarda un significado especial para la promoción de la salud indígena en tanto que punto de conexión entre las generaciones pasadas, presentes y futuras; es fuente de identidad y de sustento espiritual; y un lugar que promueve la participación y la cohesión de la comunidad. Esto queda de manifiesto en el trabajo de Hond et al. sobre los huertos comunitarios así como en el de Ray et al. sobre soberanía alimentaria indígena en la ciudad. Estas son piedras angulares de la salud y el bienestar de las comunidades indígenas. Por consiguiente, la sostenibilidad medioambiental y el acceso al territorio ancestral –así como el permitir interacciones de calidad con éste- constituyen una absoluta prioridad para la promoción de la salud indígena. Al mismo tiempo, como señalan Greenwood y Lindsay en su comentario sobre el territorio, la salud y los saberes indígenas, el territorio es cada vez menos conocido, más peligroso y, en algunos casos, incluso está desapareciendo.
La promoción de la salud indígena es, ante todo, un vehículo conducido por los indígenas para materializar la aspiración de que sus futuras generaciones se sientan sanas, orgullosas y seguras. Al mismo tiempo, los investigadores y profesionales de la promoción de la salud no indígena tienen una importante contribución que hacer colaborando, prestando su influencia, conocimientos y habilidades para apoyar a una promoción de la salud indígena autodeterminada. La aparición de la promoción de la salud indígena actual estuvo fuertemente motivada por una necesidad de dar espacio a las formas de ser, conocer y hacer de los pueblos indígenas. Esto ocurre en el contexto de las experiencias históricas de la colonización y su imperialismo intelectual generalizado que continua incidiendo en la salud y el bienestar de los pueblos indígenas. Silenciar las voces indígenas y marginar sus sistemas de conocimiento ha ido en detrimento de todos y tal vez esto sea más evidente en nuestra crisis ecológica mundial que en ningún otro aspecto. Tenemos la esperanza de ver cómo se introducen en las comunidades indígenas aprendizajes basados en el territorio que se ciñen a los valores indígenas y que usan tecnología moderna para hacerlo (véase un ejemplo de ello en el comentario de Ho-Latimosa et al.). Asimismo, existen ejemplos de cómo los conocimientos indígenas se están convirtiendo en parte integral de los programas curriculares académicos en todo el mundo, y un interesante ejemplo de ello es el artículo de Mashford-Pringle et al. sobre un nuevo programa de salud pública indígena de la Universidad de Toronto basado en el territorio.
Nuestro objetivo para este número sobre «Whenua Ora: Territorios saludables, pueblos saludables» es dar voz a los conocimientos indígenas en la escena de la promoción de la salud de todo el mundo y procurar que se prioricen éstas y otras voces y sistemas de conocimiento indígenas en el esfuerzo de la promoción de la salud por encontrar formas de abordar la crisis ecológica que tengan sentido y sean sostenibles. También hay argumentos de equidad en esta postura. Dichos argumentos se centran en el impacto desproporcionado que tienen las crisis ecológicas sobre los pueblos indígenas, dada su posición ya marginada en los Estados Nación. En el último artículo sobre cambio climático, Jones lo conceptualiza como una intensificación de la colonización, e invita a reconocer que los conocimientos indígenas constituyen una base fundamental para hallar soluciones. Cada vez más, la ciencia occidental apunta a la necesidad de aprender del conocimiento indígena en su intento de resolver su aparente impotencia para abordar los problemas medioambientales mundiales.
Los que estamos implicados en la promoción de la salud indígena tenemos la sensación de que ya es hora… hora de reconocer que los problemas medioambientales mundiales tienen sus raíces en la injusticia y en la colonización y tienen sus orígenes en las cosmovisiones occidentales. La consecuente apropiación de las tierras ancestrales de los pueblos indígenas ha alimentado los sistemas capitalistas que deterioran la capacidad de nuestro planeta en tanto que hogar para todos los seres vivos. La soluciones sostenibles y a largo plazo exigirán un cambio de paradigma que se aleje de los enfoques reduccionistas e individualistas y se encaminen hacia las formas de pensar de los indígenas sobre la humanidad y sobre nuestro lugar en la red interconectada e interdependiente que es el mundo natural. Ya es hora de favorecer a las voces indígenas y a sus sistemas de conocimiento en el ámbito de la promoción de la salud a fin de promover la salud planetaria, la equidad en este campo y el desarrollo sostenible ahora y en las generaciones futuras.
Footnotes
Biografía de las autoras
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