Abstract

El 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró la COVID-19 como una pandemia mundial. Esta pandemia ha puesto en tela de juicio mitos que privilegian el crecimiento económico y ha expuesto aún más las fallas en nuestros sistemas económicos y sociales. La importancia de combatir la distribución inequitativa de poder, riqueza y recursos, así como las estrategias para corregir las persistentes inequidades raciales, de género y de salud, son preocupaciones dignas de destacar a medida que los países continúan respondiendo a las repercusiones sociales, económicas y de salud que deja la COVID-19.
En respuesta a esta pandemia, Global Health Promotion se asoció con Health Promotion International para lanzar una convocatoria especial de trabajos con el fin de fomentar la contextualización, el desarrollo y el intercambio de perspectivas de la promoción de la salud frente a la COVID-19. Nos complace sobremanera la abrumadora participación que refleja los puntos de vista de la investigación, las políticas y la práctica en diferentes regiones geográficas.
En este primer número de dos especiales, presentamos artículos que abordan las “perspectivas de la promoción de la salud frente a la pandemia de la COVID-19”. Uno de los temas recurrentes a través de esta colección de artículos es el de la importancia de sacar a la luz los efectos desproporcionados de la COVID-19, que afectan a quienes habitan y trabajan en condiciones de vulnerabilidad, y la necesidad de intervenciones en políticas y programas específicos para cada contexto. Estamos hablando de trabajadores precarios, habitantes de zonas deprimidas, migrantes, personas que carecen de vivienda o que están en situación de inseguridad alimentaria, y otros grupos y comunidades marginalizados, quienes han sido sistemáticamente oprimidos y estigmatizados por cuenta de su raza, sus capacidades o discapacidades, su género, su orientación sexual o de alguna otra circunstancia socialmente determinada.
Como sugieren Bitanihirwe y Ssewanyana, las medidas para responder a la pandemia en el África subsahariana deben ser apropiadas al contexto y basadas en informaciones aprendidas durante pasados brotes en la región. Molina-Betancur y sus colegas nos recuerdan que las poblaciones que habitan en zonas marginadas en el Sur Global, como en la ciudad de Medellín (Colombia), tienen más riesgo de contraer el virus debido a su estatus socioeconómico y a las condiciones de vida deplorables, además de que no pueden cumplir fácilmente con las directivas de salud pública como el distanciamiento físico, la higiene de manos y el confinamiento. En estos contextos vulnerables, las respuestas organizadas lideradas por y para quienes viven en dichos suburbios pueden ser fundamentales para mitigar los efectos nocivos de la pandemia y las medidas de contención relacionadas.
Amstutz y Villa se basaron en experiencias en el cantón de Vaud (Suiza) para reflexionar sobre la necesidad de considerar un enfoque multisectorial para la salud y de involucrar directamente a las comunidades locales. Richard y sus colegas disertan de manera crítica sobre los desafíos que se presentan con la implementación de medidas intersectoriales en las regiones rurales de Quebec (Canadá), como reacción a una respuesta pandémica en evolución por parte del gobierno y la sociedad civil. Lapierre y sus colegas elaboran un reporte sobre un programa de intervención en telesalud desarrollado en asocio con los habitantes de viviendas comunitarias, enfermeras y estudiantes con el objetivo de promover el alfabetismo para la salud. Su evaluación documenta de manera cuidadosa los retos, las amenazas y los soportes relacionados con la implementación de la telesalud orientada a la prevención durante la pandemia.
En esta pandemia se hace referencia cada vez más a la “infodemia”, debido a la pluralidad de fuentes de información que están al alcance del público, no todas dignas de confianza o basadas en la mejor evidencia disponible. Ante la incertidumbre, la información errónea puede contrarrestar las medidas de comunicación de riesgo sobre la pandemia. O’Donovan y sus colegas describen, desde la perspectiva de los trabajadores comunitarios de salud de Ghana, Liberia, México y Uganda, los desafíos a los que ellos se enfrentan, como la divulgación de información errónea, y proponen estrategias de mitigación para superar dichos retos. Mediante la teoría de la comunicación de riesgo, Makhoul y sus colegas presentan un análisis sociológico para discutir cómo el contexto político, económico y social del estado libanés se relaciona con el aumento de la información errónea que resulta de la pandemia de la COVID-19. Sørensen y sus colegas examinan el concepto de ‘distanciamiento social’ en el contexto de la pandemia de la COVID-19, hasta llegar al punto en que el término resulta engañoso y contraproducente. Su análisis de los debates de los principales medios de comunicación y de las redes sociales explora las dimensiones histórica, sociológica, política y de la salud pública del término y subraya la necesidad de modificar la terminología con el fin de mejorar la eficacia de los esfuerzos de la comunicación de riesgo como una preparación para futuras pandemias. Zenone y sus colegas analizan una evaluación de la respuesta de los medios de comunicación, realizada por Foundry, una red provincial de centros de salud integral y de servicios sociales para jóvenes en Columbia Británica (Canadá). Dicha evaluación estudió no solo el contenido y su alcance, sino también el proceso reflexivo utilizado para involucrar a los jóvenes y adultos jóvenes en la identificación de los temas. Los autores formulan recomendaciones a las organizaciones de promoción de la salud para que informen sobre futuros esfuerzos de preparación.
Las normas sociales y culturales también desempeñan un papel importante en la configuración de las percepciones y la confianza del público en la información de salud. Como sugieren Barmania y Reiss en su artículo, una mejor comprensión de la función de la religión en los estilos de vida y las actitudes de las personas puede ayudar a estructurar nuestras estrategias de promoción de la salud. Además, los líderes religiosos pueden actuar como “guardianes” fundamentales para promover estos esfuerzos. Mulemi explora con los usuarios de WhatsApp en Kenia el significado de la letra de las canciones y las improvisaciones musicales para entender las perspectivas locales del riesgo de la COVID-19. Ellos hacen un llamado a la comunidad de la promoción de la salud para ir más allá de la “lógica médica” de la promoción de la salud y abarcar “una lógica cultural del cuidado”. Vistos en su conjunto, estos artículos invitan a los promotores de la salud a estar abiertos a nuevas estrategias teniendo en cuenta los desafíos asociados a cada una.
Mientras que los países trabajan para reconstruir mejor, se incrementan los llamados con el fin de volver a examinar cómo se pueden reinventar los sistemas políticos, las leyes, la reglamentación y las estrategias lideradas por las comunidades, para comprender cómo los impacta la pandemia, cómo esta ha afectado el manejo y el control de otras enfermedades, así como para reconocer el importante papel que pueden desempeñar los actores de la sociedad civil para abogar por un cambio equitativo. McGurk y sus colegas estudian la respuesta a la pandemia de la COVID-19 en Hawái mediante el análisis de la implementación de la Ley sobre bebidas saludables, que exige a los restaurantes ofrecer este tipo de refrescos en sus menús para niños. Ellos discuten también el impacto de la COVID-19 en el funcionamiento de los restaurantes y en la alimentación saludable, así como los desafíos y oportunidades que se derivan de esta prometedora intervención de promoción de la salud. Glenn y sus colegas escriben sobre ocho estrategias lideradas por la comunidad para promover el bienestar económico, con base en una rápida revisión literaria, un análisis ambiental y entrevistas en el occidente de Canadá, antes de la pandemia. Los autores encontraron pocas estrategias que estuvieran dirigidas específicamente a la tensión y/o al bienestar económico, e identificaron una serie de lagunas metodológicas, de datos y de reportes y sus implicaciones para la investigación y la práctica en el contexto actual de la pandemia.
Nogueira y sus colegas analizan el contexto sociopolítico en Latinoamérica en relación con la pandemia y demuestran cómo la pobreza extrema, la violación de los derechos humanos, la falta de inversión en los sistemas de salud pública, y la ciencia y la tecnología influyen en las respuestas frente a la COVID-19. Los autores sugieren reconsiderar qué será lo “normal” en la era pospandemia, teniendo en cuenta que los sistemas actuales no apoyan la creación de una agenda de promoción de la salud sostenible. Ramírez-Pereira y sus colegas presentan el informe de un análisis situacional de las políticas públicas relacionadas con la promoción de la salud en Chile, durante un levantamiento social masivo que estaba en plena efervescencia al comienzo de la pandemia de la COVID-19. Sus conclusiones revelan cómo las políticas gubernamentales, que iban desde restricciones de los derechos y libertades constitucionales hasta un plan de emergencia económica, tuvieron repercusiones en las medidas de salud pública. Gautier y sus colegas discuten sobre los obstáculos para acceder a los servicios sociales y de salud a los que se enfrentan muchos niños sin tutor que residen en países extranjeros y que no tienen un reconocimiento legal como menores no acompañados. Los autores hacen una revisión de las iniciativas prometedoras lideradas por organizaciones de la sociedad civil durante la pandemia y destacan los esfuerzos continuos de abogar por una protección para estos niños.
Para concluir, este número especial resalta la importancia de tener en cuenta el contexto sociopolítico y cultural de cada región y de comprender hasta qué punto este puede influir en las respuestas políticas gubernamentales a la pandemia. Aunque muchas de estas medidas son de naturaleza similar, la forma en la que han sido promovidas y aplicadas varía ampliamente de acuerdo con la situación sociopolítica y las diferentes normas culturales y sociales, al igual que sus efectos en los grupos marginalizados en todos los entornos geográficos.
