Abstract
Introducción:
frente a la identificación de la ocurrencia de un brote de COVID-19 en el barrio Villa Azul (Buenos Aires, Argentina) y dadas las características de vulnerabilidad del barrio que dificultarían cumplir con el aislamiento domiciliario y las medidas de prevención, se implementó una estrategia de aislamiento comunitario como respuesta sanitaria al brote.
Objetivo:
describir la estrategia de aislamiento comunitario utilizada en el barrio Villa Azul para contener y mitigar un brote de COVID-19.
Métodos:
se identificaron los límites del barrio y se procedió al cierre del mismo con fuerzas de seguridad. Quedó permitida la circulación interna asumiendo que todos los habitantes eran casos sospechosos de COVID-19 o bien eran contactos estrechos de algún caso. En los días subsiguientes se continuó con la búsqueda activa de casos sospechosos, se realizaron los hisopados en el barrio y se obtuvieron los resultados a las 24 horas. Todos los días, luego de la recepción de los casos se les informaba el resultado a los casos negativos y se iba a las casas de los casos positivos para notificarlos del resultado y sugerirles el aislamiento fuera del barrio para cortar la cadena de contagios.
Resultados:
en el barrio Villa Azul entre el 22 de mayo y el 20 de junio, se registraron 731 casos sospechosos de los cuales 379 fueron casos confirmados de COVID-19 (tasa de positividad acumulada del 52.1%). La primera semana hubo entre 20 y 40 casos confirmados diarios con un índice de positividad entre el 66 y el 81% pero con el correr del tiempo como consecuencia de la estrategia descrita fueron bajando el número de casos por día y también la positividad. Se trasladaron 193 pacientes confirmados para aislarlos afuera del barrio. Fallecieron 3 personas (tasa de letalidad 0.8%).
Discusión:
la estrategia de aislamiento comunitario resultó efectiva para contener el brote de COVID-19 en el barrio Villa Azul.
Introducción
En marzo del 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de la COVID-19 como una pandemia de un virus que ahora se conoce como el síndrome respiratorio agudo grave coronavirus 2 (SARS-CoV-2) (1). En la Argentina el 11 de marzo se registró el primer caso y el 20 de marzo se decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio para evitar la circulación y el contagio del virus (2).
Argentina tiene un sistema de salud mixto integrado por 3 subsectores: el público financiado por los impuestos generales de la población; el de la seguridad social (obras sociales) financiado por aportes obligatorios de los trabajadores en relación de dependencia; y el privado (prepagas) financiado por quienes deseen contratarlos de manera privada. En este escenario si bien los Municipios tienen responsabilidad sanitaria en todos los subsectores, su principal responsabilidad está enfocada en el subsector público a través de la organización de la atención en los centros de atención primaria de la salud y en las tareas de promoción de salud y atención primaria de la salud. En esa línea el Municipio de Quilmes cuenta con 40 centros de atención primaria de la salud y un hospital municipal para dar respuesta a una población aproximada de 583 000 personas en una superficie de 94 km2 (3).
El barrio conocido como Villa Azul, compartido por los municipios de Quilmes y Avellaneda que forman parte de la Provincia de Buenos Aires está delimitado por las calles Lincoln, Ramón Franco, Acceso Sudeste y Sargento Cabral. La calle Caviglia divide el barrio entre las partes pertenecientes a los Municipios de Quilmes y Avellaneda. Según el censo del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU) (4) del lado de Quilmes hasta el 2018, vivían 3 128 personas en 837 hogares (95.2% con necesidades básicas insatisfechas), que no tenían conexión de gas natural, el 3% tenía conexión a la red pública de agua, la construcción de las casas era muy precaria en su mayoría, con techos de chapa y el 28% de les jóvenes menores de 25 años había terminado la secundaria. En cambio, del lado de Avellaneda, se encuentra un barrio urbanizado con 400 viviendas (1 500 personas aproximadamente) que cuentan con acceso al gas, agua potable, electricidad segura y asfalto (Figura 1).

Barrio Villa Azul, Provincia de Buenos Aires.
En este barrio popular del Conurbano Bonaerense, el día 20 de mayo del 2020 se notificó el primer caso de COVID-19 y para el 22 de mayo ya eran 7 los casos confirmados. Con el objetivo de realizar una búsqueda activa de eventuales nuevos casos, las Secretarías de Salud de los Municipios de Quilmes y de Avellaneda con la colaboración del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires implementaron en conjunto el primer operativo territorial en el barrio que consistió en la búsqueda activa de casos sospechosos de COVID-19 a cargo de promotores de salud y el hisopado naso y orofaríngeo de los casos encontrados para ser analizados por técnica de PCR. En ese primer operativo (23 de mayo) se detectaron 35 personas con sospecha de COVID-19, de las cuales el 68.6% resultaron confirmadas. Por el alto número de casos sospechosos sumados al elevado porcentaje de positividad encontrado, las autoridades decidieron en conjunto con el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires repetir el operativo con las mismas características los días subsiguientes: el 24/5 se encontraron 51 casos sospechosos de COVID-19 de los cuales 39 fueron confirmados (77% de positividad) y el 25/5 se encontraron 94 casos sospechosos de COVID-19 de los cuales 50 fueron confirmados (53% de positividad).
A la identificación de la ocurrencia de un brote de COVID-19 en este barrio popular, considerando el número de casos y el elevado porcentaje de positividad, se sumaba la sospecha acerca de la presencia de otros tantos casos de COVID-19 no identificados en ese momento y un elevado número de contactos estrechos de cada uno de los casos. Teniendo en cuenta las inadecuadas condiciones de vivienda, la situación de hacinamiento en muchos hogares y la vulnerabilidad general de la población que dificultaban cumplir con el aislamiento domiciliario, las medidas de prevención como el distanciamiento social, la ventilación de los ambientes o la higiene de manos se tomó la decisión entre las autoridades de los Municipios de Quilmes y de Avellaneda con la Provincia de Buenos Aires de implementar una estrategia de aislamiento comunitario como respuesta sanitaria al brote de COVID-19 identificado en el barrio con el objetivo de contener y mitigar el mismo.
El objetivo del presente trabajo fue describir la estrategia de aislamiento comunitario utilizada en el barrio Villa Azul para contener y mitigar un brote de COVID-19.
Métodos
Considerando las dificultades mencionadas para dar cumplimiento a la indicación sanitaria de aislamiento domiciliario de los casos confirmados leves y de los contactos estrechos, se optó por implementar una estrategia de aislamiento comunitario. Dicha medida se analizó en conjunto con autoridades sanitarias, de seguridad y de desarrollo social de Quilmes, Avellaneda y de la Provincia de Buenos Aires en el marco de la conformación de un Comité Operativo de Emergencias (COE) creado ad hoc.
Para llevar adelante el aislamiento comunitario se identificaron los límites del barrio y se procedió al cierre del perímetro de las calles Sargento Cabral, Lincoln, Ramón Franco y Acceso Sudeste con fuerzas de seguridad dependientes de la Provincia de Buenos Aires y personal de la Defensa Civil de ambos municipios. Se instalaron 3 accesos al barrio controlados por las Fuerzas de Seguridad, por los cuales sólo podían ingresar o salir personas autorizadas previamente por determinadas urgencias o cuestiones de salud, portando su documento de identidad. En cada uno de estos accesos se realizaba la desinfección con amonio cuaternario aerosolizado (ropa, calzado) y alcohol al 70% (en manos) de cada una de las personas que ingresaban y egresaban del perímetro delimitado. Quedó permitida la circulación interna asumiendo que todos los habitantes eran casos sospechosos de COVID-19 o bien eran contactos estrechos de algún caso. Esta propuesta se puso en consideración de referentes invitados por los directores de los dos centros de atención primaria de la salud que tiene el barrio (uno perteneciente al Municipio de Quilmes y otro al de Avellaneda) y luego de aclarar dudas y cuestiones relacionadas con su implementación se procedió a su aprobación e inmediata ejecución el día 25 de mayo del 2020. El aislamiento comunitario se extendió hasta el 8 de junio.
En los días subsiguientes se continuó con la búsqueda activa de casos sospechosos de COVID-19, puerta por puerta, casa por casa, en conjunto con vecinos y referentes del barrio que acompañaban a las promotoras de salud, se realizaron los hisopados en el barrio (en unidades sanitarias móviles que se pusieron al lado de los 2 CAPS para que estos continúen con su atención habitual del resto de las patologías) y analizando con la técnica de PCR en laboratorios de la red de laboratorios de COVID-19 del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires se obtuvieron los resultados a las 24 horas. Todos los días, luego de la recepción de los casos se les informaba el resultado a los casos negativos y se iba a las casas de los casos positivos para notificarlos del resultado y sugerirles de acuerdo con las recomendaciones sanitarias nacionales (5), la internación fuera del barrio en centros de aislamiento sanitario (CAS) extrahospitalario con el objetivo de cortar la cadena de contagios primero dentro de su grupo conviviente y luego del barrio. Si el caso confirmado de COVID-19 se daba en una persona con factores de riesgo o su cuadro clínico era moderado o grave se sugería la internación en un hospital. Esta estrategia permitió la oportuna identificación de los nuevos casos y la recomendación de realizar el correspondiente aislamiento preventivo y obligatorio para evitar la rápida expansión del virus. Una vez que recibían el alta de acuerdo con los criterios sanitarios vigentes, podían volver al barrio. El CAS que se utilizó principalmente fue el de la Universidad Nacional de Quilmes llevado adelante por el Municipio de Quilmes, pero por el volumen de casos también se internaron pacientes con cuadros leves de COVID-19 en Almirante Brown, Berazategui, en los hospitales de la región, las unidades de pronta atención y clínicas privadas para algunas personas con obra social o prepaga.
Para el relevamiento diario de casos sospechosos de COVID-19 y para la notificación de los casos confirmados y la subsiguiente sugerencia de internación para la recuperación fuera del barrio, este se dividió en 5 zonas (ver Figura 2). Cada zona tenía un equipo integrado por vecinos, promotores de salud, promotores comunitarios de la Provincia de Buenos Aires y otros miembros del Municipio de Quilmes.

Mapa del barrio Villa Azul con la subdivisión en las 5 áreas.
En los recorridos participaron promotores territoriales de la Municipalidad de Quilmes, de la Provincia de Buenos Aires y referentes barriales según la zona, realizaban el relevamiento casa por casa con detección de síntomas y los acompañaban para realizar el hisopado correspondiente. Los nuevos casos confirmados que decidían recuperarse en un centro de aislamiento eran acompañados a los puntos del barrio donde se encontraba personal del sistema de atención médica de emergencias (SAME) para garantizar el traslado.
Además, el relevamiento casa por casa incluyó: la situación laboral para identificar trabajadores esenciales que debían justificar su ausencia al trabajo durante 14 días, situación que se articuló con el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires; otras necesidades de salud como la falta de medicamentos, tratamientos o turnos programados que debían postergarse; y condiciones habitacionales para obtener información sobre el acceso al agua, combustible utilizado para cocinar y la presencia o no de pozo séptico para las excretas.
Se conformaron además equipos territoriales de salud mental comunitaria y de respuesta a las situaciones de violencia por razones de género, que intervenían cuando los equipos territoriales identificaban la necesidad.
Se realizó un censo de los comercios de proximidad del barrio. La Agencia de Fiscalización y Control Comunal de Quilmes estableció el contacto directo con los comerciantes y sus respectivos proveedores, se tomaron los pedidos y se realizaron las compras para garantizar el abastecimiento de productos esenciales. Se definió el ingreso de los productos por los accesos que permitieron su correcta desinfección. Se llevó adelante mediante la visita casa a casa la asistencia y entrega de alimentos, productos de limpieza y productos de higiene personal.
Si bien el aislamiento comunitario se extendió desde el 25 de mayo hasta el 8 de junio, se presentan los resultados desde el 22 de mayo para dar cuenta del contexto en el cual se toma la decisión del aislamiento del barrio y hasta el 20 de junio siendo que luego del 8 de junio se pasó a una fase de asilamiento personalizado en domicilios o centros de aislamiento sanitarios continuando la misma lógica de trabajo pero ya con la posibilidad de entrar y salir libremente del barrio.
Resultados
En el barrio Villa Azul entre el 22 de mayo y el 20 de junio se registraron 731 casos sospechosos de los cuales 379 fueron casos confirmados de la COVID-19 (tasa de positividad acumulada del 52.1%). En relación con la edad de los confirmados el rango fue de 1 a 80 años, la media de 30 años y la mediana de 27 años (ver Figura 3).

Casos sospechosos hisopados y confirmados de la COVID-19 acumulados.
De estos casos el 78% vivían del lado Quilmes del barrio, es decir de la calle Caviglia hacia el sur. El 55.5% fueron mujeres y el 44.5% fueron varones. Analizando los casos y la positividad de manera diaria se pudo observar que la primera semana hubo entre 20 y 40 casos confirmados diarios con un índice de positividad entre el 66 y el 81% pero con el correr del tiempo como consecuencia de la estrategia descrita fueron bajando el número de casos por día y también la positividad (ver Figura 4).

Casos sospechosos hisopados y confirmados de la COVID-19 día por día.
El SAME Quilmes realizó 193 traslados de pacientes confirmados del barrio: 91 al CAS de la Universidad Nacional de Quilmes, y otros 102 repartidos entre otros CAS de localidades vecinas (Berazategui y Alte. Brown), Unidades de Pronta Atención (UPAs) y hospitales de la región por tener comorbilidades o estar con cuadros clínicos moderados o graves. En todos los casos se trató de CAS que quedaban a distancias menores a 20 kilómetros.
Durante el periodo que duró la etapa de Aislamiento Comunitario fallecieron 3 personas que vivían en Villa Azul del lado de Quilmes, un hombre de 77 años con comborbilidades, otro hombre de 74 años con comorbilidades y una mujer de 76 años también con comorbilidades. La tasa de letalidad por COVID-19 en el barrio fue de 0.8%.
Para dar respuesta a las eventuales situaciones relacionadas con las consecuencias que pudiera acarrear la decisión del aislamiento comunitario se conformó un Equipo de Salud Mental Comunitaria (ESAMEC), un equipo móvil de atención domiciliaria interdisciplinaria de salud mental desde una perspectiva comunitaria. El objetivo fue garantizar el derecho a la salud mental mediante un abordaje integral priorizando el enfoque social en la atención de las problemáticas psíquicas severas, articulando interdisciplinaria e intersectorialmente, promoviendo la configuración de nuevos actores y redes territoriales. Durante el periodo de aislamiento comunitario se registraron 4 situaciones que requirieron la intervención de ESAMEC que se resolvieron en el barrio con seguimiento adecuado.
En relación con el monitoreo de eventuales situaciones de violencia por motivos de género en conjunto con la Secretaría de Mujeres y Diversidades del Municipio de Quilmes, no se registraron situaciones que motivaron su intervención.
En relación con la asistencia alimentaria se entregaron 1 381 bolsones de alimentos (cada uno con 8 paquetes de fideos, 1 kg de polenta, 6 paquetes de arroz, 4 unidades de garbanzo, 4 puré de tomate, 3 leche en polvo, 2 kg de azúcar, 2 lts de aceite, 1 paquete de sal grande y 3 kg de harina); 945 bolsas de pescado y verduras (cada una con 1.5 kg de papa, 2 kg de cebolla y 2 calabaza, paquete de acelga); 898 bolsones de carne y pollo (cada una con 3/4 kg de carne vacuna y 3/4 kg de pollo); 930 bolsas con bebidas (cada una con gaseosa de 1.5 litros, agua de 2 litros y 800 gr de leche en polvo); 930 kilogramos de pan; 4 800 raciones de comida caliente; 2 módulos para personas con enfermedad celíaca; 2 790 kilogramos de papa; 930 kilogramos de cebolla y 930 kilogramos de zapallo anco; 982 raciones de carne picada y pollo (cada una con un kilogramo de carne picada y un pollo entero).
Además, se entregaron 954 kits con elementos de limpieza (cada uno con 1 jabón de tocador, 1 detergente, 1 trapo de piso, 1 trapo rejilla, 3 jabones blancos, 1 bidón de cloro de 5 litros y 4 rollos de papel higiénico); 3 932 toallitas femeninas; y 33 480 pañales. Se distribuyeron 770 garrafas de gas de 10 kilogramos cada una para quienes lo necesitaban para cocinar y 1 244 tarjetas telefónicas de recarga para celulares.
El día 8 del junio de 2020 teniendo en cuenta la disminución de nuevos casos confirmados y la baja en la tasa de positividad se tomó la decisión de continuar con el manejo del brote mediante la implementación de una fase de aislamiento comunitario individualizado. Los pocos casos que quedaban aún en el barrio fueron controlados y monitoreados con la supervisión de las promotoras de salud del Municipio de Quilmes y los equipos territoriales de cada una de las 5 zonas para asegurar el cumplimiento de las medidas para evitar nuevos contagios y evaluar su evolución clínica.
Discusión
La estrategia de aislamiento comunitario resultó efectiva para contener el brote de la COVID-19 en el barrio Villa Azul. La posibilidad de garantizar de forma diaria la búsqueda activa de casos, sumado a la posibilidad de hisoparlos en el barrio y a las 24 horas tener el resultado sugiriendo luego el traslado fuera del mismo de los confirmados de la COVID-19 fueron algunas de las claves.
En paralelo con el control de la situación sanitaria fue necesaria la presencia del Estado de manera integral que se vio cristalizada en la gran asistencia alimentaria y dando respuestas a todas las necesidades identificadas. Si bien se trató esencialmente de un abordaje sanitario, la integralidad del mismo permitió que no se presentaran situaciones conflictivas de otro tipo en el marco de un barrio con sus límites cerrados por fuerzas de seguridad.
Un estudio que posteriormente se realizó en conjunto entre el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y la Secretaría de Salud del Municipio de Quilmes para detectar la población que desarrolló anticuerpos contra el virus, evidenció que el 15% de la población desarrolló inmunoglobulinas G (IgG) (6). Estos resultados muestran, por un lado, que con la búsqueda activa de casos sospechosos se hisopó e identificó a la gran mayoría de los casos de COVID-19 y por otro lado que se logró contener el brote para que solo llegara al 15% de la población. Otros brotes en barrios populares de la ciudad de Buenos Aires terminaron contagiando al 53.4% de la población (7). Además, esta estrategia contribuyó a tener una letalidad por COVID-19 considerablemente menor a los valores nacionales (entre 1.8–6% de acuerdo con momento del análisis) (8) que se explica por la rápida identificación y manejo de los casos positivos, sumado a alguna característica vegetativa del barrio que tiene una población relativamente joven.
Es necesario reconocer algunas limitaciones del estudio que pueden hacer que la experiencia no sea replicable en otros contextos. Es contrafáctico conocer cuál hubiera sido el resultado si en lugar de aplicarse una estrategia de asilamiento comunitario se hubiera tomado otra alternativa. Por otro lado una vez que se tomó la decisión del aislamiento se organizó la presencia del Estado, la articulación entre las diferentes áreas de los Municipios de Quilmes y Avellaneda, la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno Nacional y se promovió el trabajo mancomunado con los vecinos del barrio que podrían no resultar que de no ser posible en otros contextos podrían amenazar el éxito de la estrategia de mitigación de brote.
Se trató de una medida sanitaria excepcional por sus consecuencias sociales y económicas pero que desde lo epidemiológico permitió contener un brote y manejarlo de manera rápida para evitar, una vez identificado el mismo, peores consecuencias. Si bien desde algunos medios de comunicación se sembraron dudas sobre su utilidad y receptividad entre los vecinos (9), la generosa e integral presencia y respuesta del Estado permitió disipar eventuales dudas y llevar tranquilidad a la población. La conformación del Comité Operativo de Emergencias contribuyó a esto siendo un espacio participativo, informativo y deliberativo entre la comunidad y las autoridades para definir en conjunto los pasos a seguir. Se intentó que los vecinos y vecinas que participaban de las reuniones del COE pudieran transmitir todo lo discutido y definido a sus vecinos para que todos contaran con información oportuna y de primera mano sobre lo que estaba sucediendo, que desde ya por las características del aislamiento podía generar ansiedad e incertidumbre. Fue la primera vez en el país que se tomó una decisión de estas características y permitió obtener aprendizajes que se implementaron en otros barrios ante situaciones similares (10).
Una vez finalizada la estrategia de mitigación que resultó exitosa medida en términos epidemiológicos y de fortalecimiento de la organización comunitaria, se continuó trabajando con los vecinos para evitar rebrotes a través de la consolidación de una estrategia de abordaje comunitario de la COVID-19.
Footnotes
Contribuciones de los autores
ME, SB, LC, MJPA, BL, LP, EG, NK y JK participaron en el diseño del abordaje comunitario, su implementación y evaluación. ME, SB, LC y JK participaron en la sistematización de la información y la redacción del presente artículo científico. ME, SB, LC y LP sistematizaron y analizaron los datos obtenidos. ME, SB, LC. EG, NK y JK revisaron la versión final del presente trabajo.
Declaración de conflicto de intereses
Ningún conflicto declarado.
Financiación
Ninguna financiación declarada.
