
Research article
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La principal preocupación en el estudio del desarrollo moral se centra en el modo en el que el control por parte de otros se ve reemplazado por el autocontrol. Un gran volumen de investigación se ha ocupado de las influencias ejercidas por las prácticas de crianza del niño y, en particular, con el tipo de disciplina adoptada por los padres. Con este fin, se han empleado tanto técnicas experimentales como correlaciónales, pero cada una de estas metodologías lleva anejas una serie de limitaciones. Ultimamente el foco ha dejado de estar exclusivamente centrado en los padres para pasar a incluir otras posibles fuentes de la moralidad, con especial referencia al papel de los compañeros y de la televisión. Estos estudios han prestado una especial atención a los posibles vínculos con la conduta violenta, aunque las conclusiones sobre tales influencias continúan aún siendo tentativas. Sin embargo, el desarrollo de pautas positivas de conducta como prestar ayuda, compartir, y otras pautas prosociales, han recibido también considerable atención en los últimos años, del mismo modo que han despertado un renovado interés los temas de culpa y empatia. Sobre la base de estos estudios, pueden establecerse juicios sobre los procesos que subyacen al desarrollo moral. En este artículo se exponen algunos de estos juicios.
Se efectúa una revisión crítica de las diferencias relacionadas con el sexo comunicadas por los psicólogos. Se muestra la influencia que ejercen las creencias populares acerca de la naturaleza del hombre y de la mujer, en los esludios científicos que recalcan más las diferencias que las similitudes tanto en la elección del comportamiento a investigar como en la terminología empleada en la descripción de las diferencias. El número de diferencias psicológicas relacionadas con el sexo bien documentadas, es pequeño en comparación con el de las diferencias entre los géneros que se dan en la sociedad. El hogar, la familia y el cuidado de los niños, todavía se consideran ámbitos propios de la mujer. Las mujeres que se incorporan al mundo laboral deben superar los obstáculos derivados de los estereotipos sobre los géneros, de las diferencias en cuanto a oportunidades, educación y formación, y de los efectos de las aspiraciones y motivaciones especificas de cada género. Las explicaciones de las diferencias deberán tener en cuenta la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales.
La aparición de la cognición social como tema de investigación es muy reciente, y el concepto de asunción de roles adquiere en este área una importancia central. Históricamente, surgió como reacción a la importancia adjudicada por Piaget al egocentrismo inicial, y debe mucho a los escritos de G.H. Mead. La asunción de roles puede considerarse la aptitud social prototípica y puede manifestarse de varias maneras, entre las que cabe incluir la asunción perceptiva de roles (conciencia de perspectivas visuales ajenas), la asunción cognitiva de roles (conciencia de pensamientos ajenos), y la asunción afectiva de roles (conciencia de sentimientos ajenos). En todos estos casos se hace evidente que, ya a muy temprana edad, aparecen algunas formas básicas de asunción de roles durante la infancia, aunque inicialmente su manifestación es específica para cada situación y extremadamente dependiente de señales relativas al contexto y a las instrucciones. Generalmente, las diferencias individuales son muy pronunciadas, en cualquier edad aunque su falta de coherencia en distintas medidas aconseja prudencia a la hora de suponer la existencia de una aptitud general para asumir roles. Parece muy probable que las limitaciones iniciales de la asunción de roles tengan su origen en una insensibilidad del niño al tema general de las perspectivas, y no tanto en una fijación en la propia perspectiva.
El apego a los padres se desarrolla en la primera infancia sobre una base recíproca, manifestando el niño una conducta crecientemente selectiva respecto a las personas. Entre ellas pueden encontrarse tanto el padre del niño como la madre aunque éste pueda mostrar preferencia por uno u otro de los padres segúm su situación y también según su sexo. La responsividad parental tiene diversos efectos profundos sobre el desarrollo social del niño, en concreto sóbrela seguridad del apego, aunque se requiere mayor investigación para establecer la significación a largo plazo de los apegos conformados durante la primera infancia. La influencia parental sobre los niños mayores no se ha estudiado con la misma intensidad que en el periodo de la primera infancia. Se han examinado fundamentalmente en este período las influencias relativas al desarrollo de los roles sexuales, motivación de logro, desarrollo moral y ajuste psicológico, aún cuando los procesos a través de los que se ejercen tales influencias continúan siendo fuente de especulación.
Esta revisión se centra en los estudios empíricos más recientes acerca de la agresión en los niños, dejando de lado el tema de las distintas teorías que se han desarrollado para explicar este fenómeno. Se describen los distintos tipos de agresión y la manera en que se expresan en conductas manifiestas, individuales y en los cambios con la edad. La agresión esta influida por una serie de condiciones, tales como la frustración, el modelado, el aprendizaje social y otras; estas condiciones se han estudiado experimentalmente y pueden darnos información acerca de los procesos responsables de la aparición de esta conducta agresiva. Se han examinado también los antecedentes familiares de los niños agresivos, con la perspectiva de comprender los tipos de contexto social que dan lugar a este síndrome. Todas estas investigaciones tienen implicaciones sobre los procedimientos de tratamiento que pueden adoptarse con éxito, y es en este campo concreto en el que los trabajos recientes han mejorado nuestra comprensión.
El juego se ha constituido muy recientemente en área de investigación empirica, y los resultados obtenidos han adquirido una relevancia directa para la práctica educativa. Muchas de las investigaciones han sido descriptivas y han intentado delimitar los diferentes tipos de juego que cabe esperar hallar en el ámbito preescolar. La atención se ha centrado en el juego físico activo, el juego con manipulación de objetos, y el juego imaginativo, atendiendo en cada caso a las manifestaciones y funciones de cada actividad. En otros estudios se han investigado los efectos de determinados programas de juego en centros preescolares, haciendo hincapié en la distinción entre programas libres y estructurados. También se han investigado las condiciones físicas que facilitan el juego para establecer el papel desempeñado por determinados tipos de juguetes, por los diversos tipos de disposición espacial en los que se da el juego, y por el número de niños asignados a una cantidad de espacio. Recientemente, el papel desempeñado por los adultos en el desarrollo del juego también se ha constituido en objeto de investigación.
El interés por los efectos de la custodia diurna es reciente, y surge de la creciente utilización de esta forma de crianza infantil en los Estados Unidos, que a su vez es debida a la transformación que experimenta la familia norteamericana. Hasta la fecha se ha ido acumulando una gran cantidad de publicaciones sobre los efectos de la custodia diurna, aunque los hallazgos acumulados tienden a estar circunscritos por concentrarse los trabajos en programas de alta calidad y en sus efectos inmediatos. Los hechos indican que la custodia diurna no tiene efectos positivos ni negativos en el desarrollo intelectual de la mayoría de los niños desfavorecidos. También se ha demostrado que no ejerce influencias adversas en el vínculo emocional materno filial, excepto en ciertas condiciones, que se dan muy raramente. La experiencia de la custodia diurna atrae la atención hacia el papel que desempeña el grupo de compañeros en el desarrolo infantil, y parece que en este caso pueden hallarse efectos tanto positivos como negativos en las relaciones sociales con los compañeros. Sin embargo, la gran variedad de los programas existentes hace que sea importante no generalizar sin tener en cuenta las características de cada uno, y si se quieren comprender los efectos producidos se hace necesario investigar los procesos responsables de su aparición en cada tipo de situación.
Se examinan en este articulo tanto las pasadas como las más recientes tendencias en la investigación sobre la lectura. Antes de 1970 se prestó enorme atención a conceptos tales como maduración necesaria para aprender a leer y programas de lectura por etapas, y una buena parte de la investigación se dedicó a establecer los méritos relativos (tanto a corto como a largo plazo) de los diversos métodos para enseñar a leer. Respecto al fracaso en la lectura, el tema de la dislexta ha provocado muchas discusiones sobre la realidad de este síndrome y sobre las maneras de afrontarlo; pero la atención no sólo se dirigió a los niños, sino también a los adultos analfabetos. Desde 1970 las publicaciones sobre la lectura han examinado cada vez más este tópico dentro del contexto del lenguaje adoptando un enfoque que se centra más en los procesos que en los productos y considerando la lectura más relacionada con los distintos fines para los que puede utilizarse. Al mismo tiempo, se ha ido subrayando que los hallazgos de las investigaciones no pueden generalizarse automáticamente a otras lenguas, sino que los temas que se suscitan en el estudio de la lectura en un país deben reexaminarse en otros contextos lingüísticos.
Los niños sordos se han convertido en los últimos años en centro de un notable interés por parte de los psicólogos, tanto por razones prácticas como teóricas. En concreto, se ha prestado una especial atención a su desarrollo cognitivo. campo en el que ha habido intentos de delimitar los correlatos y las consecuencias que ese desorden podía producir en el funcionamiento intelectual. Tras estos intentos, parace claro que la sordera en si misma no es un obstáculo para el desarrollo del conocimiento, pero que existen graves problemas asociados con la adquisición del lenguaje hablado y escrito. Investigaciones sobre la interacción de los niños sordos con otras personas ponen de manifiesto los problemas que incluso los bebés con deficiencias auditivas deben afrontar para comunicarse con otras personas. Asimismo se han descrito los tipos de estilo de interacción que esas personas adoptan para comunicarse con los niños sordos. Por tanto, la sordera implica muchas más cosas aparte de problemas auditivos, y esas implicaciones de la sordera tienen también muchas consecuencias para la experiencia social de los sordos. Es precisamente en el marco de estas consideraciones donde debe situarse la controversia con respecto al uso del lenguaje de signos.
