
Introduction
Select search scope: search across all journals or within the current journal

The sugarcane agro-industry and large-scale mining have generated a profound change in traditional economic practices in the upper Cauca of Colombia to the detriment of the small-scale farmers and miners of the local Afro-descendant population. This has been accompanied by a consolidation of the centralized state since the neoliberal opening and a weakening of the old regional state supported by the paternalistic structure of the agricultural elites. Participative research with two community organizations with regard to the dispute over access to land and environmental assets reveals that the communities and their social organizations have responded to their racialized impoverishment by mobilization and the creation of alliances not only as a means of resistance but also as a strategy for the construction of their own alternative life plans.
La agroindustria de caña de azúcar y la minería a gran escala han generado un cambio profundo en las prácticas económicas tradicionales en el Cauca Alto de Colombia, en de-trimento los agricultores y los mineros de pequeña escala de la población afrodescendiente locales. Esto ha sido acompañado por una consolidación del Estado centralizado desde la apertura neoliberal y un debilitamiento del viejo Estado regional apoyado por la estructura paternalista de las elites agrícolas. La investigación participativa con dos organizaciones de la comunidad con respecto a la disputa sobre el acceso a la tierra y los bienes medioambientales revela que las comunidades y sus organizaciones sociales han respondido a su empobrecimiento racializado por la movilización y la creación de alianzas, no sólo como medio de resistencia, pero también como una estrategia para la construcción de sus propios proyectos de vida alternativos.
On the Honduran North Coast, the Afro-indigenous Garifuna struggle to maintain access to and control of their ancestral lands. Their concerns are due in part to the Honduran state’s long-standing goal of modernizing the North Coast and providing an attractive site for foreign investment in land and tourism. The state’s commitment to improving the country’s development profile by opening coastal land ownership to foreigners often overlooks international and constitutional recognition of communal forms of land tenure. Ethnographic participant observation in the Garifuna community of Tornabé, a fishing and farming village in the Tela Bay region, supplemented by semistructured interviews, historical data collection, discourse analysis, and research on agrarian and environmental policy, suggests that Garifuna displacement is a product of the state’s development imaginaries, which racialize the Garifuna as backward and consider their blackness redeemable only by their labor.
En la costa norte de Honduras, los garífunas afro-indígenas luchan por mantener el acceso a y control de sus tierras ancestrales. Sus preocupaciones se deben en parte a la meta de largo plazo del estado hondureño por modernizar la costa norte y hacerla atractiva a la inversión extranjera en tierras y turismo. El compromiso del estado por mejorar el perfil de desarrollo del país accediendo a que exista propiedad extranjera en la región costeña a menudo ignora el reconocimiento constitucional e internacional de formas comunales de tenencia de la tierra. Observación etnográfica participante en la comunidad garífuna de Tornabé, una aldea de pescadores y agricultores en la región de Bahía de Tela, complementada con entrevistas semi-estructuradas, recopilación de datos históricos, análisis del discurso e investigación sobre política agraria y ambiental, sugiere que el desplazamiento forzado garífuna es un producto de imaginarios de desarrollo estatales que los racializan como retrógradas y consideran que su negrura sólo es redimible a través de su trabajo.

In December 2001, Hugo Chávez and others changed Venezuela’s Bolivarian revolutionary project, which consisted of replacing a corrupt and elitist constitution with a fair and popular one, into a radical one. In its early stages the project corresponded to what Gramsci called a “passive revolution.” Attempts by opposition forces to crush the construction of a new populist hegemony (a coup in April 2002 and an indefinite strike in December 2002) were met with popular mobilization that reaffirmed Chávez’s hegemonic project. The radical revolution consisted of social programs designed to alleviate the suffering of the poor and consolidated a new hegemonic structure among Venezuela’s lower classes. The concept of “radical revolution” provides a theoretical alternative for assessing the extent to which a political project can be described as populist.
En diciembre de 2001, Hugo Chávez y otros cambiaron el proyecto revolucionario bolivariano de Venezuela, que consistía en reemplazar una constitución corrupta y elitista por una justa y popular, por uno radical. En sus primeras etapas, el proyecto correspondió a lo que Gramsci definiera como una “revolución pasiva.” Intentos por fuerzas de la oposición para frenar la construcción de una nueva hegemonía populista (un golpe de estado en abril de 2002 y una huelga indefinida en diciembre de 2002) se encontraron con una movilización popular que reafirmó el proyecto hegemónico de Chávez. La revolución radical consistió en programas sociales concebidos para aliviar el sufrimiento de los pobres y consolidó una nueva estructura hegemónica entre las clases inferiores de Venezuela. El concepto de “revolución radical” proporciona una alternativa teórica para evaluar la medida en que un proyecto político puede ser descrito como populista.
While inequality in Latin America has decreased, being poor and being of indigenous descent are still interchangeable. Uneven progress and policy dereliction with respect to indigenous groups have their consequences: increasingly organized indigenous movements in Latin America struggle today to reclaim and provide new spaces of citizenship around notions of local governance of natural resources and self-determination under harsh social realities. As globalization flattens production and consumption beyond the purview of the traditional nation-state, excluded groups like the indigenous peoples of Latin America have quickly assumed a position of political prominence. Indigenous movements fill the vacuum left by urban groups that today marginally participate in reaping the rewards of higher, commodity-driven growth. In Latin America, indigenous demands have turned into calls for constitutional reform against the interests of governments that wish to develop valuable mineral resources in indigenous regions. However, these indigenous movements are at a crossroads: while instrumental, their situation in political alliances is precarious as governments resort to capital-intensive strategies for the development of resources under their care.
Si bien la desigualdad en América Latina ha disminuido, ser pobre y ser de ascendencia indígena aún son intercambiables. Progreso desigual y negligencia en el cumplimiento de políticas con respecto a los grupos indígenas tienen sus consecuencias: los movimientos indígenas cada vez más organizados de América Latina luchan hoy para reclamar y ofrecer nuevos espacios de la ciudadanía acerca de las nociones de gobernabilidad local de los recursos naturales y de la autodeterminación en virtud de las realidades sociales difíciles. Dado que la globalización aplana la producción y el consumo más allá del ámbito de competencia del Estado-nación tradicional, los grupos excluidos, como los pueblos indígenas de América Latina, han asumido rápidamente una posición de prominencia política. Los movimientos indígenas llenan el vacío dejado por los grupos urbanos que hoy participan marginalmente en recoger las recompensas del superior crecimiento del producto impulsado. En América Latina, las demandas indígenas se han convertido en reclamaciones para la reforma constitucional en contra de los intereses de los gobiernos que deseen desarrollar recursos minerales valiosos en las regiones indígenas. Sin embargo, estos movimientos indígenas se encuentran en una encrucijada: si bien instrumental, su situación en las alianzas políticas es precaria ya que los gobiernos recurren a estrategias de uso intensivo de capital para el desarrollo de los recursos bajo su cuidado.